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	<title>Nadando en la pecera &#187; Ellos</title>
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	<description>Una representación de fingidas transparencias</description>
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		<title>María Encarnación In Memoriam</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2008 15:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ellos]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

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		<description><![CDATA[Ana Mari, Encarni, Cayetano -1965]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-161" title="Ana Mari, Encarni, Cayetano -1963" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/10/ana-encarni-cayetano-lupenna-web.jpg" alt="Ana Mari, Encarni, Cayetano -1963" width="580" /><br />
<small>Ana Mari, Encarni, Cayetano -1965</small></p>
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		<title>El carro de heno</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2008 15:21:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ellos]]></category>
		<category><![CDATA[Muros]]></category>
		<category><![CDATA[Pintura]]></category>

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		<description><![CDATA[El carro de heno (fragmento). Hieronymus Bosch A primeros de Abril de año 2003, Hilario Barrero compuso un breve texto a raíz de una pequeña anécdota de mi vida. Se publicó en la revista eléctrónica Almacén (temporalmente desaparecida mientras se actualizan de nuevo sus archivos) . Rescato el texto, con una nueva maquetación e ilustraciones, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-138" title="El Bosco - El carro de heno (fragmento)" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/10/el-bosco-el-carro-de-heno.jpg" alt="El Bosco - El carro de heno (fragmento)" width="580" /><br />
<em><small><a href="http://www.cayetano.org/wp-admin/edit.php">El carro de heno</a> (fragmento). <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Bosco">Hieronymus Bosch</a></small></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>A primeros de Abril de año 2003, Hilario Barrero compuso un breve texto a raíz de una pequeña anécdota de mi vida. Se publicó en la revista eléctrónica Almacén (temporalmente desaparecida mientras se actualizan de nuevo sus archivos) . Rescato el texto, con una nueva maquetación e ilustraciones, y lo expongo de nuevo a la curiosidad pública.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em></em><span id="more-130"></span></p>
<h2>El carro de heno</h2>
<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hilario_Barrero"><em>Hilario Barrero</em></a></p>
<p style="text-align: right;"><em><small>Para Cayetano Lupeña, que vive a la sombra del monte Anboto</small></em></p>
<p style="text-align: justify;">Había esperado hasta hoy porque pensaba que con el dinero que me diera mi familia como regalo de cumpleaños me sería más fácil la huida. Achacando todo lo que habían gastado en la operación y enfermedad de mi hermana mis padres no me dieron una peseta. Solo mi tía Edurne que era la que yo más quería, me regaló una caja de colores que olía a cedro y a madera extranjera que me llevé conmigo. Esperé a que todos se hubieran dormido y fui a la alcoba donde mis padres dormían. Me acerqué a la mesilla, abrí con sigilo el cajón y saqué unas monedas. Cuando iba a salir oí a mi madre que preguntó:</p>
<p>- ¿Eres tú, Tano?</p>
<p style="text-align: justify;">Aguanté la respiración. Mi padre dejó de roncar y soltó un chorro de aire que sonó como un gruñido hosco y oscuro. Cuando ya estaba en la puerta de la calle recordé que no me había despedido de mi hermana. Entré en su habitación que olía a morfina y a colonia y allí estaba: inmóvil, luchando en silencio con la muerte. Iluminada por la lámpara de la mesilla que desprendía una luz sucia y gastada parecía muerta: una estatua de mármol yacente y fría, los ojos cerrados y hundidos, los labios resecos y agrietados. Me acerqué a ella y la miré presintiendo que era la última vez que la veía. Se me hizo un nudo en la garganta y noté un ruido destemplado en el corazón. Al salir de la habitación escuché a lo lejos, el ladrido de un perro y doce campanadas en el reloj de la iglesia. Al cruzar el puente me pareció ver el rostro de mi hermana reflejado en el agua.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo peor fue cuando después de subir la cuesta, ya en la carretera, volví la cabeza y vi el pueblo en la hondonada. Tenía forma de fusil (mi padre siempre decía que vivíamos en el gatillo) y ahora que estaba iluminado por una luz lenta y plomiza pude distinguir el ayuntamiento, la iglesia y la plaza en la culata y una hilera de luces a lo largo del cañón. No se veía el gatillo. Un fusil que sin pólvora se carcomía de musgo a los pies del monte Amboto. Dudé por un momento y quise regresar. Cerré los ojos y los apreté con fuerza. Un coche me deslumbró y me aparté a la cuneta. Cuando se alejaba iluminó el cartel en grandes letras negras con el nombre del pueblo: Urkuleta. Lo leí en voz alta, me dije, por última vez y al hacerlo me sonó como un tiro en la sien. Comencé a caminar con la noche por toda compañía.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-146" title="Signos en una pared - Cayetano Lupeña - Collage -  1987" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/10/cayetano-lupenna-collage-07.jpg" alt="Signos en una pared - Cayetano Lupeña - Collage -  1987" width="580" /><br />
<small>Signos en una pared &#8211; Cayetano Lupeña &#8211; <a href="http://cayetano.org/buhardilla/collages/index.html">Collage &#8211;  1987</a></small></p>
<p style="text-align: justify;">No sentía cansancio, pero si sentí un frío espeso cuando empezó a amanecer. La imagen del pueblo desde lo alto y el primer amanecer a campo abierto se grabaron a sombra y luz en el daguerrotipo de mi sangre. La primera me sirvió, años más tarde, como credencial para ser admitido en la Escuela de San Fernando. La segunda para ganar una beca en el Colegio español en Roma en donde conocí a Alberti.</p>
<p style="text-align: justify;">Al entrar en Ontaeyka, un pueblecito que serpenteaban entre dos montañas, me senté a la puerta de la iglesia y saqué del macuto un jersey, una onza de chocolate, el bloc de dibujo, la caja de colores y comencé a pintar el primer amanecer libre de mi vida. Me sentí tan feliz que hasta las líneas me salían más rectas y los colores me parecían más puros. Rebosaba tanta luz el verde que casi olía a hierba, resaltaba el azul sin nubes como en una anunciación de Fra Angélico, el marrón solidificaba las montanas haciéndolas terrosas y compactas, tan reales que la lámina de papel me pesaba. Hasta el chocolate me supo a gloria. La primera luz penetraba en mis ojos y me bautizaba de una sombra en pecado mortal. Sentí su peso y por un momento se nubló la mañana recién nacida anunciando una tormenta de verano. Pasó una vieja enlutada que me miró diciendo algo que no entendí bien del todo.</p>
<p>- Caín, eso es lo que eres, un Caín. Hasta llevas la marca en la mejilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Me parecía domingo. Había como un orden nuevo en el mundo. Un cartel con unos versos de Berceo me indicaron que había llegado a tierras riojanas. Empezaba a atardecer. Sentí unos calambres por los pies y un chasquido en las rodillas. Tenía la boca reseca y me ardía la cabeza. Entré en un bar en San Hilario de Rioja y pedí un bocadillo y un vaso de gaseosa. El camarero, un hombre con ojos sucios, me preguntó que adónde iba. Que qué hacia solo. Que por qué viajaba sin nadie. Salí enseguida y aceleré el paso. A la salida del pueblo, cuando el camino se volvió oscuro, sentí miedo por primera vez y me acordé de mi hermana iluminada por la luz de la lámpara.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasé la noche bajo un árbol espeso que olía a tierra húmeda. Puse la mochila de almohada, me acurruqué y aunque estaba muerto de cansancio no podía dormirme. Miré el cielo que me pareció un espejo donde se miraban millones y millones de ojos. Un campo de batalla con un batallón de soldados lejanos con fusiles de plata. Tachuelas de leche clavando la sonrisa de Dios. Respiré hondo y la noche inundó mi pecho con olores nuevos. ¿Cuáles serían mis ojos en ese laberinto de miradas?</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-154" title="Pulsera para la reina. Dibujo de Hilario Barrero" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/10/hilario-barrero-pulsera-para-la-reina.jpg" alt="Pulsera para la reina. Dibujo de Hilario Barrero" width="580" /><br />
<em><small>Pulsera para la reina. Sobre un dibujo de Hilario Barrero</small></em></p>
<p style="text-align: justify;">Me despertó el ruido de un carro que venía por un camino estrecho y que parecía que arrastrara a la madrugada. Al pasar por mi lado no vi a nadie que lo condujera. Era un carro lleno de heno tirado por una pareja de bueyes negros. El olor me arropó la cara como una bufanda. Años mas tarde, en el Museo del Prado, me volvería a encontrar con el mismo carro en un cuadro de El Bosco.</p>
<p style="text-align: justify;">Anduve todo el día como con fiebre. Al atardecer llegué a Miranda de Ebro. Me parecía que había pasado años desde que salí de mi casa. Vi una iglesia abierta y entré en ella. Estaba en penumbra, silenciosa. Olía a humedad y a incienso mojado. Coloqué la mochila debajo del banco y me senté a mirar el retablo con escenas de la vida de Cristo iluminadas tenuemente. Mirando el perfil de un pastor que me recordó a mi padre me quedé dormido. Me despertó una patada en los riñones y un fogonazo de luz en la cara.</p>
<p>- Es este —dijo alguien—.</p>
<p>Me giró bruscamente la cara hacia la derecha y la misma persona comentó:</p>
<p>- Esta es la cicatriz que ha dicho su madre. Joder, nos has tenido todo el día al retortero el muy cabrón.</p>
<p>Me levantaron casi en volandas del banco.</p>
<p style="text-align: justify;">- Vamos, sin rechistar, ¿eh?</p>
<p style="text-align: justify;">Dos guardias civiles me miraban con caras de pocos amigos.<br />
Volví a mi casa en un vagón de un tren cansino sentado entre otra pareja de la guardia civil. Llovió durante el regreso y apenas si la lluvia me dejaba ver el paisaje. Me entretenía en seguir la caída de las gotas de agua en el cristal de la ventana: luciérnagas relampagueantes de plata y vida efímera. Un olor a carbonilla se había quedado adherido a mi respiración y mi mirada.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi padre me esperaba en la estación. Al verlo tan serio, con una cara de tristeza y de rabia que nunca ante le había visto, me eché a llorar. Comenzamos a andar en silencio. En la mitad del puente, cerca del gatillo del fusil, mi padre me dijo:</p>
<p>- Ayer al amanecer se murió tu hermana. Cuando pase todo esto hablaremos.</p>
<p style="text-align: justify;">En alguna parte se quedó el bloc de dibujo, la caja de colores y mi sueño de libertad. Recobré la mágica visión del carro de heno que se movía solo, el fusil oxidado de sombras de mi pueblo que sigo pintando como si fuera la primera vez que lo veo y aquel paisaje que me sigue pesando en mi alma. Nunca recuperé la mochila.</p>
<p><small><em>Publicado en la revista electrónica Almacén el 1 de Abril de 2003</em></small></p>
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		<title>Todas la noches me canta una nana</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Sep 2008 17:50:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ellos]]></category>
		<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Imagen Digital]]></category>

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		<description><![CDATA[Todas las noches me canta una nana. Río Mañaria Fotografía: Cayetano Lupeña. Septiembre 2008]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-120" title="Todas las noches me canta una nana. Río Mañaria" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/09/nana-rio-manaria.jpg" alt="Todas las noches me canta una nana. Río Mañaria" width="580" /><br />
<small>Todas las noches me canta una nana. Río Mañaria<br />
<em>Fotografía: Cayetano Lupeña. Septiembre 2008<br />
</em></small></p>
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		<title>Hilario Barrero: Alrededor de un paraguas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Aug 2008 22:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ediciones]]></category>
		<category><![CDATA[Ellos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Con la coraza de humo, la mirada medieval, la sotana de pieles cismáticas, te mira, lector, nos mira con ojos de inquisidor y nos llama a la hoguera con voz de esparto&#8221; Este era un asunto que tenía pendiente. Una breve (mínima) selección de textos e ilustraciones realizadas por Hilario Barrero. Publicados originalmente en Libro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><small>&#8220;Con la coraza de humo, la mirada medieval, la sotana de pieles cismáticas,<br />
te mira, lector, nos mira con ojos de inquisidor y nos llama a la hoguera con voz de esparto&#8221;</small></p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-98 aligncenter" title="Hilario Barrero. Siete sugerencias para fabricar un paraguas" src="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/2008/08/hilario_barrero-siete_sugerencias_para_fabricar_un_paraguas.png" alt="Hilario Barrero. Siete sugerencias para fabricar un paraguas" width="450" height="454" /></p>
<p>Este era un asunto que tenía pendiente. Una breve (mínima) selección de textos e ilustraciones realizadas por <strong>Hilario Barrero</strong>. Publicados originalmente en <a href="http://www.librodenotas.com">Libro de Notas</a>, me he limitado a aquellos que había guardado guiándome por las emociones que me produjeron en su día. Eso es lo único que da unidad a esta edición. Además, estoy probando un sistema de edición en el que se utilizan diversos formatos gráficos. La selección es mínima, tambien su diseño. <a href="http://www.cayetano.org/archivos/subidos/hilario/hilario_barrero-siete_sugerencias_para_fabricar_un_paraguas.pdf" target="_blank">Siete sugerencias para fabricar un paraguas</a> (PDF)</p>
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		<title>Terrorismo, el espectáculo de Estado</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jun 2007 09:40:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ellos]]></category>

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		<description><![CDATA[Personalmente estoy bastante harto de la cantidad de horas de emisión radiofónica y televisiva dedicadas al monotema de la lucha contra ETA, además de los kilómetros cuadrados de papel empleado en los diarios. Todos los medios nos ofrecen un relato diario y pormenorizado de las andanzas y desventuras de los partidos políticos (mayoritarios y minoritarios), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><small><!-- Editado por Anboto News --> </small></p>
<p style="text-align: justify;">Personalmente estoy bastante harto de la cantidad de horas de emisión radiofónica y televisiva dedicadas al monotema de la lucha <em>contra</em> ETA, además de los kilómetros cuadrados de papel empleado en los diarios. Todos los medios nos ofrecen un relato diario y pormenorizado de las andanzas y desventuras de los partidos políticos (mayoritarios y minoritarios), declaraciones, reuniones, actos de vandalismo, crónicas de amenazas, filtraciones de negociaciones o la vida, obra y milagros del santo guipuzcuano y enfermero <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/I%C3%B1aki_de_Juana_Chaos">José Ignacio de Juana</a>.  Si bien este asunto me la trae al pairo, puesto que no forma parte de <em>mi vida real</em>, somos muchos los que empezamos a tener serias dudas de que el Estado (así en abstracto) tenga verdadadero interés en resolver el problema, el <em>presunto</em> problema. Ese que <em>debe</em> preocuparnos a todos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Gianfranco Sanguinetti" src="http://www.anboto.com/archivos/subidos-wp/2007/06/gianfranco_sanguinetti.png" alt="Gianfranco Sanguinetti" hspace="10" width="84" height="123" align="left" />Es difícil encontrar textos y voces críticas con todo lo que está sucediendo en los departamentos de <em>Agitación y Propaganda</em> de las instituciones del Estado. Un tema tan susceptible de calentar los ánimos como es el de la seguridad ciudadana es realmente útil para recortar los derechos, hay que ser cuidadoso con lo que se dice y no poner en riesgo la vida o el llenar el puchero. Una cita de <strong>Gianfranco Sanguinetti</strong> servirá para cambiar la posición de la mirada (punto de fuga) y ver que cosas podemos ver más allá del horizonte que nos proponen los cocineros del terror mediático.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><small>Obligar a todo el mundo a tomar continuamente posición a favor o en contra de acontecimientos misteriosos y oscuros, prefabricados en realidad con esta finalidad precisa, este es el verdadero terrorismo; reducir constantemente a la clase obrera a pronunciarse a favor o en contra de tal o cual atentado, al que todo el mundo, aparte de los servicios secretos, es ajeno, es lo que permite al poder mantener la pasividad general y contemplación general de este lamentable espectáculo, y lo que permite a los burócratas sindicales reunir bajos sus directrices anti-obreras a los trabajadores de cada fábrica en lucha, donde regularmente un dirigente se hace herir en las piernas. <em>(<a href="http://www.sindominio.net/ash/terrest.htm">Del terrorismo e dello Stato</a>. La teoría e la practica del terrorismo per la prima volta divulgate. <strong>Gianfranco Sanginetti</strong>. 1979)</em></small></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">La cita anterior, aunque escrita en otro contexto, puede ayudarnos a comprender porque llevamos casi cuarenta años soportando una realidad prefabricada, utilizada como rémora para avanzar en soluciones orientadas a mejorar la vida y la organización <em>autogestionada</em> de los ciudadanos. No me refiero a una mejora de las apariencias (como señala <a href="http://www.anboto.com/?p=275">Raoul Vaneigem</a>), sino a que cada ciudadano pueda desarrollar todo su potencial en libertad, sin tener que tomar partido o posicionarse en favor o en contra de obscuros y misteriosos enfrentamientos entre bandas mafiosas. Por que de eso se trata en en fondo.</p>
<p style="text-align: justify;">La dirección de la lucha antiterrorista, la cúpula de ETA y los medios de comunicación tratan a los ciudadanos como a subnormales, están consiguiendo que los ciudadanos comiencen a sospechar que en el fondo del asunto hay un enorme y nauseabundo estercolero que explica cuarenta años de <em>presunta</em> incapacidad y voluntad de resolver este <em>presunto</em> problema.</p>
<p style="text-align: justify;">El tinte emocional que impregna a la sociedad despues de un atentado hace que cantidades industriales de votantes salgan a protestar unidos contra la barbarie, al igual que hay gente lista haciendo negocios con las incipientes Redes Sociales en Internet, tambien podemos observar como esas emotivas reuniones de ovejas son aprovechadas para obtener réditos y mayores posibilidades de acceder al control político de las instituciones del Estado. Movimientos sociales nacidos desde la ciudadanía son deglutidos por los tiburones de la política en su propio beneficio.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos sabemos que una persona emocionalmente tocada no razona, una argamasa mucho menos. Si aderazamos todo esto con mentiras, medias verdades y potentes altavoces ya tenemos a una mayoría legítima y democrática dispuesta a <a href="http://www.google.es/search?q=%22ley+antiterrorista%22">ser enculada</a> en forma masiva. Póngase en la fila, o empiece a considerar que:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sobrevivimos en un conjunto de imágenes a las que nos sentimos obligados a identificarnos. Cada vez actuamos menos por nosotros mismos y cada vez más en función de abstracciones que nos dirigen según las leyes del sistema mercantil (beneficio y poder). <a href="http://www.anboto.com/?p=275">#</a></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Ahora toca proponer y <a href="http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/5145">des-obedecer</a> individualmente con una pizca de inteligencia. El <a href="http://www.sindominio.net/ash/salvaje3.htm">tercer capítulo</a> <em>De la huelga salvaje a la autogestión revolucionaria</em> (1974): <strong>La autogestión generalizada</strong>, es un texto irritante para todos aquellos que aspiran a pastorearle a usted. Aparentemente inútil, a diferencia de los libros de autoayuda y manuales políticos al uso tiene la virtud, además de divertir y entretener, de ofrecer algunas llaves para abrir la puerta del redil. Pero usted, seguramente, es capaz de fabricarse otras.</p>
<p><img src="http://www.anboto.com/archivos/subidos-wp/2007/05/cayetanolupenna-firma.png" alt="Firma Cayetano Lupeña" /></p>
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		<title>Aniceto asesino de poetas</title>
		<link>http://www.cayetano.org/62/aniceto-asesino-de-poetas/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2004 22:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cayetano Lupeña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ellos]]></category>

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		<description><![CDATA[Revisado el 16 Abril 2004 Enrique nos regala una estupenda historia: La Orden del Fénix. Tras su lectura he rebuscado en el armario de la memoria, lleno de historias verdaderas, soñadas, imágenes retinadas con mirada subjetiva. El regalo, envuelto en un papel, decorado con escenas de la Selva Negra, requiere, en justa correspondencia, otro más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Revisado el 16 Abril 2004</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Enrique nos regala una estupenda historia: <a href="http://das_mystische.blogia.com/2004/041601-la-orden-del-fenix.php">La Orden del Fénix</a>. Tras su lectura he rebuscado en el armario de la memoria, lleno de historias verdaderas, soñadas, imágenes retinadas con mirada subjetiva. El regalo, envuelto en un papel, decorado con escenas de la Selva Negra, requiere, en justa correspondencia, otro más rústico o basto.</em><br />
<span id="more-62"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Aniceto es el nombre falso para un hombre verdadero, vecino durante dos años en un viejo caserón. Murió retirado en algún pueblo de la Rioja alavesa donde encontró un aire más seco para mitigar su reuma. Antes de su retiro atendía primorosamente (amorosamente) una huerta alquilada y enorme, comían él, sus hijos y su mujer. Siempre recordaré su orgullo inmenso (cumplidor de su ley), las mejores hortalizas de la comarca eran las suyas. Yo no lo puse nunca en duda.</p>
<p style="text-align: justify;">Los sábados, hacia las seis de la mañana, cargaban -el y su mujer- un carro con todas las maravillas que la tierra ofrece tras duros y amorosos trabajos. Él y su mujer lo arrastraban hasta el mercado de Durango. Ni coches, ni mulos, un par de kilómetros por una carretera sin apenas arcenes. Muchas veces volvían del mercado con más de la mitad del carro sin vender: Eran muy caros. Aniceto, cabreado, decía: !Qué se creen esos! Antes lo regalo.</p>
<p style="text-align: justify;">Las tierras eran alquiladas, la casa tambien. Un día estalló la bomba construida durante meses en obscuras agencias inmobiliarias y concejalías de urbanismo: ¡Recalificación Recalificación! . Pero Aniceto, hombre muy religioso, lo entendió de otra forma: ¡Crucifixión Crucifixión!. Lo visitaron los dueños y los abogados intentando arreglar las cosas con buenas palabras, él los amenazaba con palabras obscenas, el azadón o la guadaña. Hasta que un día aparecieron excavadoras, guardias, secretario de juzgado y algunos curiosos. Fin de la historia más o menos verdadera. Fin de la huerta y la pasta a la cartera.</p>
<p style="text-align: justify;">Imaginé otro final diferente. Aniceto, acostumbrado a matar y desollar corderos o cabritillos para las cuchipandas del propietario del terreno, atizó un golpe seco en la cabeza del abogado (reconocido escritor y mejor poeta) . Lo echó al montón de estiércol y pensó: Mejor como abono. Obras son amores y no buenas razones.</p>
<p style="text-align: justify;">Que nadie se confunda, no se trata de hacer apología del terrorismo, intento explicarme (a mi mismo) porqué, algunas veces, aparecen volando los intestinos de nuestros vecinos detrás de las ventanas. Tambien hay que considerar que no hay terreno suficiente, ni capacidad, para que cada cual tenga su propia huerta con la que alimentar a su familia: Están todas ocupadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Como señala la fingida Cherie, necesitamos la ceguera y debemos permitir que ciertos errores y artículos de fe permanezcan intactos en nosotros mientras nos mantengan en vida. Al Aniceto fingido le sirve el azadón, para remover la tierra, eliminar las malas hierbas, matar al cordero, o convertir en abono las razones del Abogado. La utilidad de la herramienta, su descripción, es múltiple. Tambien sirve como entrada de un diccionario donde se explica que Sirve para rozar y romper tierras duras, cortar raíces delgadas y otros usos análogos.</p>
<p style="text-align: justify;">Usos análogos que hace el Abogado, del Diablo o del Hortelano. Explicar porque no termino ya de arar mi propia huerta o acabar de contar la falsa historia de Aniceto asesino de poetas.</p>
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